Y bien, llegamos allí y nos encontramos un pueblo tranquilo con casas bastante humildes, andamos direccion al centro, llegamos a una placita con una iglesia, en frente vimos que habia una especie de playa y fuimos para allá. Nos encontramos con la imagen de un rio rodeado de una duna en medio con chiringuitos de madera y barquillas ancladas por el bajo nivel del agua. la verdad que no habíamos visto nada parecido a eso en todo Brasil, asi que como ibamos con las mochilas decidimos buscar alojamiento. Nos gusto el lugar.
Encontramos donde pasar dos noches en casa de una mujer mayor encantadora ( Madar ) y a un precio bastante bueno. Una vez instalados nos pusimos bañadores y al rio!!! el lugar era precioso, cruzamos un río que cubría hasta las rodillas, subimos unas dunas hasta acabar en otra parte del río mas grande y allí nos pasamos bastante raro en el agua. Estando allí conocimos a un chico muy agradable ( Jair ) con el que estuvimos hablando bastante rato y por la noche dando una vuelta por el pueblo junto a su mujer e hijo.
| Hablando con locales |
El día siguiente fuimos a descubrir un poco el curso del río con un calor impresionante que hasta tuvimos que deternos un par de veces bajo unos a árboles esperando a que pasase la franja de las 12h-13h que era cuando mas picaba el sol. Por la tarde después de comer en la plaza del pueblo un poco de comida casera de unos puestecillos, nos fuimos en busca de un par de árboles para amarrar las amacas y hechar una siesta junto al río.
| Ami hechando la siesta en hamaca |
Después de pasar un par de días de tranquilidad en Alter do Chao, volvimos a Santarem para empezar otro destino.
Hasta la próxima entrada gente.
| Colibrí |
| Atardecer en Alter do Chao |