jueves, 13 de octubre de 2011

Vietnam I: Ho Chi Ming y Hanoi



 
 ¡Good morning Vietnam!


Llegamos a Vietnam en un vuelo de Tiger Airways low cost. Aterrizamos el día 4 de agosto en Ho Chi Minh por un tema de costes, pero habíamos quedado con nuestros amigos en Hanói en un par de días. Lo primero era ver cómo íbamos y después de mirar el famoso tren de la Reunificación (tren que empezó a funcionar entre ambas ciudades para unirlas después de la guerra) lo descartamos por completo debido a lo caro de los pasajes, a que está monopolizado por las agencias y a que por esas fechas las plazas estaban “agotadas”. Además es un viaje de unas 30h por lo que miramos la opción del vuelo. Inexplicablemente plantarse en el mostrador de las aerolíneas en el aeropuerto y preguntar precios fue lo mejor que se nos ocurrió. Y funcionó. Volar con Mekong Airlines nos resultaba más barato y mucho mejor de precio que cualquier billete que habíamos visto vía web (comprado en el mismo mostrador es más económico). Así que al día siguiente en 2h nos plantamos en Hanói.

Sin embargo, teníamos un día para ver Ho Chi Minh (HCHM) por lo que tomamos el bus público (4000 dongs por persona más 4000 por maleta= 0,28€). Paramos en la zona mochilera de Pham Ngu Lao. Unas tres calles de alojamientos y tiendas de turistas con bares llenos de extranjeros.

Fotos: Ciudad de Ho Chi Minh

Por otro lado, a parte de esta zona no hay mucho más en donde alojarse, así que a veces tenemos que hacer un esfuerzo. Empezamos a buscar alojamiento y todo nos parecía carísimo. Habitaciones por 16USD o 25USD en un país como Vietnam es algo descabellado. Finalmente encontramos una agencia de viaje con habitaciones encima (esto es muy común en esta zona de HCHM) en donde por 12 USD teníamos una habitación muy limpia, con aire acondicionado, TV, ventilador y baño. Pero lo más importante: silenciosa. Efectivamente hablamos en dólares americanos , ¿Por qué? Todavía no lo acabamos de entender, pero como resumen general Vietnam es un país tremendamente americanizado.



Paseando por HCHM visitamos sus calles, su mercado de alimentos y comida en donde por 25.000 dongs (0,87€) disfrutamos de un plato de fideos con butifarra a la brasa(bueno algo parecido, pero nos supo a gloria!) acompañado de un batido de mango buenísimo (12.000 dongs=0,42€). El parque contiguo está lleno de vida. Cada día alrededor de las 18h puedes ver a cientos de vietnamitas haciendo ejercicio, bailando y haciendo coreografías, jugando a pelota y a la “pluma” o simplemente caminando y charlando. La vida y la actividad de los vietnamitas nos recordaban a China. Además nos habían dicho que el vietnamita tiene un carácter agradable y afable, pero nuestra experiencia, salvando excepciones, es que es bastante parecido a los chinos, aunque ellos detesten estas comparaciones y sea tema “tabú” en Vietnam. Es cierto que hay gente agradable como hemos tenido la suerte de encontrarnos, pero mucha más gente es seca y desagradable, en especial la relacionada con el turismo. Volveríamos al final de nuestro viaje, por lo que dejamos cosas pendientes que ver y hacer en HCHM, Saigón. Volábamos a Hanói.

Emocionados e impacientes volamos a Hanói. Tomamos el bus público (5000 dongs=0,17€) y después de más de una hora llegamos a la ciudad. Todo lo que dicen de Hanói sobre el tráfico es cierto. Es espectacular, miles de motos en todas direcciones. Los motoristas tapados hasta los ojos con gafas, mascarillas, guantes hasta las axilas y chaquetas con una temperatura sofocante. Estamos seguros que es por un tema de contaminación del lugar ya que damos fe que al lavar la ropa la suciedad que sacábamos en Hanói no la tuvimos en otros lugares de Vietnam.

Sin más, tocamos suelo de Hanói. Andamos dirección al lago, corazón de la ciudad de Hanói, para buscar alojamiento. Nuevamente en una agencia de viajes con habitaciones encima encontramos nuestro lugar. Habíamos regateado y reservado dos habitaciones ya que al día siguiente iríamos al aeropuerto a buscar a Roger y Sonia. Las habitaciones con aire acondicionado, baño, TV y por encima de la media nos costaban 12USD con desayuno incluido, así que estaba bien. De hecho estos lugares prefieren que les pagues en dongs antes que en dólares, pero para manejarse y no rebajar tanto siempre les sale más a cuenta decir el precio en USD. Además su negocio está en los paquetes que quieren venderte como ir a Bahía de Halong o el billete abierto de bus (open bus) que más tarde explicaremos.


Fotos: La vida en Hanoi. Esta fruta tan rara se llama Durian y está por toda Asia.

Era día 7 de agosto y cargados con globos y mucha emoción llegamos otra vez al aeropuerto de Hanói. Se abren las puertas y a lo lejos un brazo nos saluda. Habían sacrificado sus vacaciones de agosto para estar con nosotros. Hacia muchos meses que no veíamos a Sonia y Roger y que no teníamos contacto con familiares ni amigos, así que el cosquilleo y la emoción eran terribles. Por fin aparecieron. Unos con las cámaras, otros llorando, abrazos, besos, sonrisas. Hasta aquí podemos contar. Nos sentamos a hablar a reflexionar sobre las veces que habíamos pensado en ese momento y ya estábamos aquí. Teníamos mucho tiempo para estar juntos y disfrutar. De hecho ya anticipamos que pasamos casi todas las noches en habitaciones de 4, empalagosos y pesados, pero es lo que hay!!


Fotos: Bienvenidos a Vietnam! Abajo: recibiendo en envío de embutido, divino tesoro.

El sofocante calor de Hanói limitó bastante las salidas y sobretodo el comer en la calle, ¿porque? Porque nos habían traído un encargo importantísimo! La familia nos había enviado mediante ellos paquetes de jamón, chóped, catalana, lomo embuchado, aceite de oliva,…. Nuevamente a llorar de emoción. Jajajaja!!! Además Vietnam fue colonia francesa por lo que mantiene una tradición de bocadillos, foigras y pan (baguettes y barras como las nuestras) que nos venía genial para el momento ya que era el primer país en donde veíamos pan “en condiciones”.

 Paseamos por el lago de Hanói, muy bonito por la noche con las luces y farolillos de colores con los que está adornado. El mausoleo de Ho Chi Minh está bastante limitado en horario, así que nos conformamos con visitarlo por fuera, hacernos fotos con los locales y beber caña de azúcar (manjar que descubrimos y que nos acompaña por toda Asía). Hay que decir que Vietnam es un país con el que hay que tener cuidado cruzando por las calles. Cruzar las calles de Hanói es un ritual, no hay que correr para darle tiempo al motorista de esquivarte. Simplemente hay que cruzar con calma, eso sí, aquí aplica la ley del más grande. Referente a la gente vietnamita, como habíamos dicho tienen un carácter fuerte, son cabezones y hay que tener cuidado con los precios. Para ellos como turistas, tenemos que pagar siempre más, así que no dudan en engañarte constantemente y prefieren perder la venta a vendértelo al precio normal. Esto se repetirá por algún país que otro de Asia, pero como contaremos más adelante Vietnam es excepcionalmente fuerte en este tema.


Fotos: Mausoleo de HCHM. Otras: disfrutando de la ciudad y de la compañía de Roger y Sonia




Después de unos días teníamos ganas de ver algo diferente, de salir de la sucia y caótica ciudad de Hanói y empezar a subir para el norte. Igualmente nos sentíamos bien en Hanói, pero era hora de ver el Vietnam real. Decidimos que el tren seria nuestro primer medio de transporte. Aunque algo más caro que el bus nos daba seguridad para viajar por la noche y adecuarnos un poco a la moneda y las costumbres.

Comida callejera. Abajo: curiosidades de Hanoi

 

Ritmo de trabajo Vietnamita



jueves, 6 de octubre de 2011

Malasia II: entre selva e islas

Dejábamos Kuala Lumpur y vamos camino a Jerantut, puerta de entrada al parque Natural Taman Negara. Nos dijeron que para este parque había que reservar alojamiento con anterioridad y tenerlo todo bien atado. Pero en la temporada que estábamos, encontramos bastante alojamiento aunque el día anterior hubiéramos hecho una llamada por si acaso, sin embargo el alojamiento se puede encontrar a precios normales (40 ringgits = 9,3€). Llegamos a Jerantut para aprovisionarnos un poco como veníamos haciendo siempre que hacíamos algún parque natural o íbamos a alguna isla (pan Bimbo, mermelada, café, atún,…) y así evitar gastos excesivos. Un bus nos llevó al Parque natural (7 ringgits= 1,6€). Como habíamos dicho, todos los precios eran legales y nadie nos engañaba, así que Malasia ya tenía mucho ganado. El recinto del Parque Natural Taman Negara tiene un pueblecito en donde la gente hace la vida durante la visita al parque, hay comida y varios alojamientos. Si se busca hay comida a buen precio e incluso los restaurantes barco flotantes a la orilla del rio y que están enfrente de la entrada al parque ofrecen buena calidad precio, por lo que no hay que preocuparse en este sentido.

Se debe cruzar en barquita para llegar a la entrada del Parque. Por solamente 1 ringgit siempre hay barqueros que te cruzan los aproximadamente 40 metros de rio. La entrada al parque cuesta 1 ringgits por persona más 5 más de la cámara de fotos. Ticket que te servía para los tres días de excursión por la selva. Y así es, este parque natural es pura selva. De hecho es la selva más antigua del mundo. Dicen que en su interior se pueden ver elefantes, jabalíes, monos, gibones y algunos tigres. Existen muchos senderos marcados perfectamente transitables en solitario y sin necesidad de grupo organizado. Por otro lado, organizan grupos para visitar tribus “vírgenes” aisladas y grupos de senderismo nocturno para ver animales en los diferentes refugios que hay por el parque, aunque igualmente ni mucho menos está garantizado.
Restaurantes flotantes. Fotos arriba: barqueros y bebiendo te con leche helado

Como nos dijo una buena amiga, Mari Luz, que ya había estado anteriormente en el parque y la cual nos aconsejó: “Hay mucho de todo, pero no hay de nada”. Es decir, que al parecer había que tener mucha suerte para ver animales y de hecho pudimos comprobar que compartíamos la misma opinión que Mari Luz. En realidad estamos molestando a los animales en su hábitat natural por lo que es normal que huyan y se escondan. Nos acordamos mucho de ella y nuestro objetivo en el parque era disfrutar del senderismo, disfrutar de los sonidos que ofrece la selva, tener la sensación de que éramos nosotros los observados (por los animales) y sudar por la terrible humedad del entorno. De esta forma hay que decir que desconectamos y disfrutamos.  Además el parque ofrece una atracción que es el caminar por las copas de los arboles. Con un sistema de puentes colgantes caminas por más de 40 metros de altitud y mirar abajo produce escalofríos ya que en algunos tramos no se ve tierra firme, y todo esto mientras las cuerdas se mueven entre tus manos. En definitiva interesante, divertido y un poco Tarzán.

Tres días de senderismo y con la correspondiente humedad son agotadores pero reconfortantes. Pararse en los miradores en medio de la jungla y escuchar es algo que se nos ha grabado en el oído. Vimos iguanas, ardillas y tuvimos que salir corriendo gracias a una familia de unos 5 jabalíes, que aun nos preguntamos quien tendría más miedo, si nosotros o ellos. Sin embargo, para acabar la jornada nos pudimos dar un chapuzón en el río de agua color turbio, relajante, agradecido y reconfortante. Así pasamos nuestros días en la selva más antigua del mundo. Y es que desde los miradores y caminando por allí das gracias a que este entorno natural se mantenga. Decimos esto porque una de las cosas que nos llamó y desagradó de nuestro paso por Malasia es el gran problema de desforestación que sufre el país.

Taman Negara

Desde que tocamos suelo malayo nos dimos cuenta de que gran parte de la vegetación original del país ha sido desforestada para plantar palma y así elaborar el preciado aceite de palma derivado a la exportación y el uso diario de miles de malayos cuyo resultado ha provocado que en 20 años haya desaparecido gran parte de especies vegetales y animales de la zona, haciendo que el centro de la Península (Parque Natural Taman Negara) sea casi el único lugar en donde queden animales salvajes. En conclusión, la repercusión del hombre con el cultivo de la palma, a nuestro parecer, es un destrozo medioambiental que seguirá aumentando mientras haya negocio y los malayos lo permitan.

Con todo esto vivido, muchos nos habían hablado de lo fantástico de las islas y playas malayas. Con la buena experiencia en Indonesia en las islas Gili, queríamos repetir y por localización, acceso y referencias nos decidimos por la isla Pulau Tiomán. Situada en el Mar de la China Meridional esta isla suele ser visitada por la gente de Singapur debido a la proximidad que hay. Por nuestra parte paramos en la ciudad malaya de Mersing, desde donde descansamos y nos aprovisionamos para tomar el ferry y partir hacia la isla. Después de casi dos horas de ferry movido (150 ringgits ida y vuelta por persona= 35€) y de parar en diferentes zonas de la isla llegamos a Air Batang (ABC). Habíamos decidido parar aquí ya que nos habían dicho que era una zona con bastantes bungalows, de playas bonitas y económica.  Encontramos una isla tranquila con bungalows que discurrían a lo largo de la costa. Todos de madera, con internet por satélite y de apariencia tranquila. Así que nos quedamos en nuestro bungalow en primera línea de playa.

Nuestro bungalow


Estábamos en el principio del Ramadán, festivo para muchos malayos y singapurenses, a lo que se sumaba el día nacional de Singapur y se esperaba bastante turismo para ese fin de semana. Como algo habíamos oído intentamos llegar antes, pero como esperamos no tuvimos mucho éxito con el regateo del alojamiento. Sin embargo el precio era correcto (40 ringgits la noche= 9,3€) para un bungalow de madera, con baño, mosquitera , ventilador y buenas vistas y el restaurante que encontramos casi al lado era el mejor de la isla y nos proporcionaba buena comida, buen precio, servicio excelente y agua caliente cada mañana para hacernos nuestro café por 1 ringgit. Habíamos tenido suerte.

Por lo que os podéis imaginar lo que hicimos. Nuevamente nuestra vida en la isla se basaba en desayuno, playa, comida, siesta, playa, paseo, cena y dormir. Lo sentimos, pero esto son vacaciones!!! Igualmente visitamos todo lo que pudimos de la isla (caminando por supuesto). En la zona en la que estábamos era un poco limitada ya que para ir a otras partes de la isla teníamos que tomar un barco o caminar bastantes horas literalmente por la selva. Además en esta isla habitan grandes lagartos, monos y varias clases de animales que más de una vez habíamos visto caminar a sus anchas por los bungalows o en la playa. Las playas de Tiomán no son tan impresionantes como las de la costa de Indonesia, pero son tranquilas e ideales para no hacer nada. Hay que decir que las mejores playas para el baño en ABC están al final casi tocando a la reserva natural marina. Efectivamente si se camina un poco llegas a la reserva natural marina, para la cual tuvimos que pagar en el muelle antes de llegar a la isla, una tasa de 5 ringgits por persona para su conservación. Aquí hay una zona de agua cristalina y arena lisa que te lleva a una plataforma flotante. También está comunicada por un muelle desde donde se accede más fácilmente. Cuando haciendo snorkel nos acercamos a la plataforma vimos algo que nos emocionó. Miles de peces de colores y formas todos juntos rodeándonos. Los turistas van con bolsas de pan y los peces como locos se acercan a comer. La sensación de estar rodeado de peces que comen pan de tu mano y se dejan tocar es alucinante. Nunca habíamos tenido esta experiencia y nos encantó. Nos quedamos prendados de esta sensación así que los cuatro días que estuvimos en Tiomán fuimos a hacer snorkel a este lugar, que aun sin llegar y sin gafas ya se pueden ver perfectamente a los peces.


En fin, aquí acababa nuestro paseo por Malasia. Encantador, tranquilo y relajante para nuestro cuerpo y mente. Volvíamos a Singapur por tierra tal y como habíamos entrado para tomar un vuelo a Ho Chi Minh, Vietnam y vernos en unos días con nuestros amigos Roger y Sonia. Ahi que nervios!!


Foto: Esperando el ferry de vuelta a Mersing y de despedida de Malasia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Malasia I: Melaka y Kuala Lumpur


Después de una parada en Singapur, como estación base para seguir viajando, teníamos unos 15 días antes de entrar en Vietnam y encontrarnos con Sonia y Roger con los que nos veríamos allí. Teníamos claro que Malasia era un país emocionante y demasiado cerca de Singapur como para no pasar allí esos 15 días que teníamos. Sin embargo, fue una tentativa visitar la parte de Borneo (que también es Malasia) desde Indonesia. La isla de Borneo ofrece una fauna y flora únicas en el mundo. De hecho la definen como un arca de Noé donde se pueden encontrar orangutanes, raflesias (la flor más grande del mundo),…. Sin embargo esto era algo que se tenía que planear con tiempo y con reservas y no era nuestra situación. Por lo que lo dejamos en la libreta como “sitios para visitar cuando seamos mayores” y nos decidimos por Malasia peninsular.

Zapatos tipicos de Melaka hechos a mano
Desde Singapur fue tan fácil como tomar un bus que nos llevó hasta la frontera para que nos sellaran la salida de Singapur (2,4 $sing= 1,4€). Este mismo bus nos esperaba en la parte Malasia para llevarnos a sellar la entrada en Malasia. Y al salir de la modernísima frontera malaya nos volvimos a subir en el mismo vehículo que nos llevó a Johor Bahru, la ciudad fronteriza más próxima.

Entrabamos en Malasia con la idea de que estaría económicamente un poco por encima de Indonesia y quizá muy parecida ya que comparten casi la misma lengua: Bahasa malaya (casi igual porque solamente cambian algunas palabras). Pero lo que encontramos fue una ciudad casi totalmente igual a Singapur y muy diferente a Indonesia. Terminales de autobús extra modernas, una ciudad muy limpia, donde mucha gente habla inglés, económicamente bastante fuerte, muy ordenada y algo que le dio tranquilidad a nuestra mente y a nuestro cuerpo: todos los precios estaban marcados y no existía esa diferencia entre los locales y los extranjeros. Esto hace que no haya “obsesión” por los turistas y que exista una igualdad entre todos y esto nos tranquilizaba.


Melaka
Billete de autobús y dirección a nuestro primer destino que era una ciudad tranquila que nos habían recomendado: Melaka. Melaka es una ciudad ribereña en el estrecho de Melaka el cual dicen que es más transitado que el de Panamá, por lo que es imposible y muy peligroso bañarse. Melaka fue fundada por indonesios, más tarde fue colonia portuguesa, holandesa y británica por lo que tiene muchas influencias visibles y diferentes de toda la historia que arrastra. Sin embargo actualmente los descendientes y habitantes de esta encantadora ciudad son descendientes de chinos, hindúes y malayos. También la llaman la Venecia de Malasia debido a los canales que hay por toda la ciudad. No sabemos que tiene Melaka pero nos encantó. Era un lugar donde nos encontrábamos a gusto. Melaka es tranquila, calmada, limpia, con casas bajas y Patrimonio de la Humanidad y una plaza central con una iglesia católica estilo holandesa y lo que queda de una fortaleza portuguesa. Además encontramos el mejor hostel de Malasia.

Canales de Melaka y fotos de abajo: paseando por sus calles



Trishaws
 Hostel Traveller’s nos ofreció buen precio (30 ringgits la noche con desayuno= 7€), limpieza extrema, silencio y personal encantador. Vimos películas en la sala común sentados en el suelo con cojines tipo “haima” y nos encontrábamos muy a gusto con el servicio que nos dieron. En Melaka se puede subir a la torre que sirve de atracción y mirador de la ciudad, se puede visitar el museo naval, se puede ir de compras, hacer paseos en barco por los canales o pasear por sus calles. Sin embargo la principal atracción son los trishaws, una mezcla de carro tirado por bicicletas adornados a cual más llamativo y con equipos de música y luces incluidas. Es decir una competición visual de carros para que el pasajero no pase desapercibido y disfrute del paseo.


Estábamos a finales de julio y la temperatura era buena y un poco sofocante aunque empezaban a haber chaparrones de temporada, sin embargo nuestro próximo destino era la capital, Kuala Lumpur, y allí lloviera o tronara teníamos que ver las torres más altas del mundo (bueno dicen que hay una más alta en Taiwán, pero quien se ha puesto debajo a observarlas compartirá nuestra opinión).  Encontrar alojamiento económico en Kuala no es fácil, de hecho es uno de los sitios más caros y de calidad mala que hemos encontrado en Malasia. La ciudad tiene un buen servicio de metro y skyline por lo que te puedes mover con facilidad desde chinatown hasta el triangulo de oro o pasando por Little India. Además las mezquitas de Kuala Lumpur son impresionantes aunque la ciudad no tenga mucho más que ofrecer, a nuestra impresión, a parte de los animados mercados callejeros de Chinatown. Todo esto enmarcado en lo que para nosotros es la excepción de Malasia, ya que las calles las encontramos bastante sucias y oscuras.
Fotos: mercado de Chinatown y posando con grupo tradional malayo

Las torres Petronas son espectaculares. Estando allí abajo mirándolas e intentando que quepan en el plano de la cámara de fotos, es una sensación extraña. Te sientes pequeño, te das cuenta de lo que el hombre es capaz de hacer y de lo insignificantes que somos. Incluso es imposible no compararlas con lo que fueron las desaparecidas torres gemelas de Nueva York. Sin embargo cuando entras en su interior puedes ver lo que verdaderamente representan. Dentro encontramos tiendas de lujo que ni en Paseo de Gracia de Barcelona habíamos visto. Un lujo llevado al extremo en donde no nos pudimos tomar ni un café y un mundo que consideramos totalmente diferente al que vive la ciudad en la realidad y fuera de esas paredes de cristal. Sin embargo allí estaban las mujeres con sus burkas probándose maquillaje en las manos, joyas y saliendo de las tiendas de alta costura (al parecer en la intimidad disfrutan de todos estos lujos). Gente con mucho dinero muy diferente a lo que habíamos visto en Chinatown o Little India.


Fotos: Torres Petronas. Nuestra furgo en Malasia. Arriba: interior de las torres


Salimos de Kuala Lumpur para dirigirnos a una zona más natural y en contacto con la naturaleza de Malasia: El Parque Natural Taman Negara, pero es sí antes haciendo algunas investigaciones y breves gestiones de última hora.



Comiendo por las calles de Kuala Lumpur