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sábado, 18 de diciembre de 2010

Uruguay II: Montevideo y Colonia

Después de salir de Cabo Polonio, nos dirigimos a Punta del Este. Esta parte de Uruguay es muy turística, tanto que parece Lloret pero con Uruguayos, no solo en lo comercial, sino también en los precios, así que nos fuimos rápido. Llegamos a Montevideo tras cinco horas en autocar. Nos esperaba Rafael para pasar dos noches en su casa.

Sara, Ami y Rafa
Rafael es un chico simpático que también pillamos en época de exámenes, por lo que intentamos no molestar demasiado e ir por nuestra cuenta. Hay que decir que nos ofreció su casa por completo y disfrutamos de cenas agradables. Gracias Rafa!!

Montevideo es una ciudad agradable y no demasiado grande para ser capital. Eso se agradece cuando no conoces y cuando tienes que recorrer en bus. Caminamos por el centro, visitamos la biblioteca nacional, subimos a un mirador con vistas a todo Montevideo y visitamos el casco antiguo y la famosa plaza Independencia donde se encuentra la figura del comandante Artigas.

Vista panoramica de Montevideo



Fotos: Pza Independencia y pareja de tangeros

 
Hablamos y hablamos, ya que a los uruguayos les encanta hablar, conocer y aprender. Y por supuesto comimos como nunca. Si a alguien se le ocurre pedir un chivito al plato, típico de Uruguay, (ternera con huevo, varias capas jamón dulce, queso y acompañado de patatas fritas y ensaladas) que vaya sin haber almorzado. O que se pida también matambre, típico plato de ternera que cuando los uruguayos dicen que es pequeño significa que es enorme. En Montevideo pasamos cuatro días (tres noches en casa de Rafa) y la verdad que nos resultó bastante agradable. Después seguimos viajando hacia el sur, a la ciudad de Colonia de Sacramento, mucho más pequeña y a unas dos horas.


Fotos: Asado Uruguayo y Sara&Ami en el Ferry de Colonia a Buenos Aires

 
Nos decía la gente que no nos podíamos ir de Uruguay sin haber visitado esta ciudad y eso es lo que hicimos. Colonia es más bien un pueblo grande que tiene un centro histórico precioso, con calles adoquinadas y con casas de la colonia portuguesa y española muy bien conservadas (patrimonio de la humanidad). Pero lo que nos gustó también fue la cantidad de coches de la época que se veían por la calle, algunos en funcionamiento y otros simplemente abandonados pero que formaban parte del paisaje urbano, (algunos rellenos de plantas, vaya paranoia).



por las calles de Colonia

Colonia y de fondo Buenos Aires
No hay que decir que seguíamos comiendo de pu…ro vicio jejeje!!! Encontramos chiringuitos callejeros que hacían unos combinados tremendos. Nos da que los kilos que hemos perdido por el calor de Brasil se están recuperando. No lo hemos comentado pero dormimos en un hostel de la cadena HI donde más de una vez hemos dormido en este viaje.

Si hay que resumir Colonia en una palabra, esa sería: “pintoresca”.

Al tercer día nos disponíamos a cruzar en Ferry en una hora hasta Argentina, (donde nos esperaban en Puerto Madero) la cual podíamos ver desde Uruguay, separados por el Rio de la Plata. Hemos de decir que Uruguay en nueve o diez días se nos ha hecho corto, es un país que hay que disfrutarlo tranquilo y al menos en veinte días, transmite mucha tranquilidad y aunque no es muy reconocido turísticamente, volveríamos seguro. Pero esta es solo la opinión de quien les está redactando.


Un saludo enorme y nos vemos en Buenos Aires.



lunes, 13 de diciembre de 2010

Entramos en Uruguay: Chui, Punta del Diablo y Cabo Polonio

Familia, amigos y blogueros nuestra aventura por Brasil ya ha acabado, entramos en Uruguay.


Como siempre esperando

Estamos saliendo de Brasil, y llegamos a Chui. Podríamos decir que Chui es tierra de nadie. Todavía en el bus en tierra Brasileña, pasas la frontera donde el conductor del autobús para que nos marquen los pasaportes con el sello de salida de Brasil, y allí entras a Chui.



Es curioso ver como una calle nada más separa dos países. Nos quedamos una noche y casi dos días en Chui sin tener el pasaporte sellado ya que hasta que no saliéramos de Chui camino a tierra Uruguaya no nos sellarían el pasaporte con entrada a Uruguay. Los comercios en ambos lados tenían claro a quien pertenecían, incluso en unos nos cobraban con reales y cruzando la calle en pesos uruguayos. Sin embargo captamos al momento el olor a churrasco, queso, embutidos y vinos que había en la parte uruguaya, por eso nos quedamos más por allá, como tontos, no? La verdad que es toda una experiencia!


Nuestro próximo destino era Punta del Diablo. Este pueblo de calles sin asfaltar es un pueblo diferente al resto de ciudades. Con la playa de fondo, casas muy separadas y casi vacío aporta tranquilidad a nuestro viaje. La verdad que de camino a Punta del Diablo ya nos había sorprendido el tipo de gente que se subía al bus. Habíamos visto a los típicos uruguayos del norte, los gauchos, con sus botas camperas, sombreros del oeste y fajines de cuero, siempre acompañados de la matera de piel (para meter el mate y el termo). Los uruguayos beben mate a todas horas! Y son la tranquilidad personificada. El paisaje también cambiaba bastante, grandes prados verdes repletos de vacas, caballos, ovejas y algún que otro gorrino. ¡Mucha carne!




nuestro hostel en Punta del Diablo
Ami de reflexión
 Después de pasar la noche en Punta del Diablo y relajarnos un poco nos dirigimos a Cabo Polonio, íbamos casi sin información del lugar ya que no aparecía en nuestra guía. Nos esperaban unas cuatro horas de viaje a no sabemos dónde.

Llegamos al destino y nos bajamos las seis personas que quedaban en el autocar. Azilis (francesa), Lucas (brasileiro), Matt y Anna (ingleses) y nosotros. Estábamos en un descampado rodeado de algunos árboles y algún 4x4 que había aparcado. Fue bueno porque todos nos miramos como diciendo que hacemos aquí casi de noche…Después de preguntar a un hombre nos subimos en uno de los 4x4 que era la única forma de llegar a Cabo Polonio. Era un parque protegido.

Sara en el 4x4 camino a Cabo Polonio

El 4x4 nos llevo durante casi veinte minutos por un bosque lleno de dunas, algo muy raro y casi a oscuras hasta dejar ese bosque, vimos dos ciervos mirándonos y un búho, ¿que pasa aquí? Nada, llegamos a una playa y al fondo se veía como un pueblo y un faro. Llegamos al pueblo y los dos ingleses se quedaron en una posada que tenían reservada y los demás nos fuimos a casa de una mujer, recomendada por el chofer del 4x4, y a la que pudimos rebajar el precio inicial por ser cuatro, 200 pesos uruguayos ( uyu ) , unos 8€ p/p. Nosotros dormimos en una habitación privada tipo cabaña en la que cabía la cama, las dos mochilas y poco más. Cenamos allí embutido que llevábamos y hasta mañana.

Al amanecer pudimos ver bien donde estábamos. Era un pueblo sin asfaltar claro ( arena de playa ) y con casitas algunas de madera y otras de tocho pero pequeñas, casi todas de color blanco. Era un sitio tranquilísimo sin coches, motos y lo mejor, sin luz ni agua corriente rodeado de mar y dunas. ( nos duchábamos con agua de pozo calentada a gas ).


Nos fuimos a averiguar un poco y rodeando el pueblo por unas rocas pegadas a la costa dimos con el faro del pueblo. Pero lo más impresionante es que detrás del faro (la noche anterior escuchábamos como llantos de niños o gritos) había una colonia de unos 250 lobos marinos, ¡eran ellos los que gritaban por la noche! Era una imagen muy bonita el ver esos animales tan de cerca, hasta nos subimos encima de ellos y nos llevaban de paseo. Eso no, es coña, lo que pasa es que esta entrada es larguísima.


Faro de Cabo Polobnio y visita



Las playas desiertas de Cabo Polonio



Vista panorámica de Cabo Polonio desde su faro

Total que estuvimos tres días, nos encantó, hicimos buena onda con Lucas y Azilis (que tocaba el acordeón) y lo pasamos muy bien. Una noche nos llovió pero no nos mojamos. Otro día hicimos arroz con verdura los cuatro y bebimos mate con la dueña de la posada a todas horas y a mansalva. Cabo Polonio nos encantó por su tranquilidad, ambiente hippie y relajado y por que ha sido el lugar donde hemos tenido la sensación de estar realmente aislados de la civilización.


Foto: Aziliz, Sara y Lucas

       

 Bueno blogueros, un saludo y disculpad la brevedad de esta entrada.