domingo, 21 de noviembre de 2010

Llegamos a Santarem (01/11/10): Estado de Pará

Corriendo. Esta es la palabra que define a nuestro viaje desde Fortaleza a Sao Luiz. Estamos en el norte de Brasil y teníamos un vuelo de Sao Luiz a Santarém, casi Amazonas para coger el Barco. Nos habían dicho que Jericoacoara era muy bonito, pero sus difíciles accesos para entrar y salir nos hubieran retrasado y no hubiéramos llegado a tiempo, así que decidimos ir a lo seguro y estar dos días viajando para poder coger nuestro vuelo.

Llegamos a Sao Luiz haciendo parada en el camino. La idea de llegar a Sao Luiz era porque nos había dicho que la ruta en autobús desde Sao Luiz a Belem, más al norte, era peligrosa y había habido asaltos a autobuses por el camino. Por lo que preferimos un vuelo.

Fotos: Calles de Sao Luiz

Sao Luiz, a nuestro parecer, es bastante oscuro (las calles de la foto son las mejores) y con poco atractivo. Aunque su parte antigua conserva edificios restaurados dejando huella de la colonización portuguesa. Es patrimonio de la humanidad. Nos habían dicho que fuéramos con cuidado ya que estábamos muy al norte de Brasil y a medida que íbamos subiendo las ciudades eran un poco más inseguras. Sin embargo no tuvimos ningún problema. No podemos hablar mucho más ya que era domingo y acababa de ganar las elecciones Brasileñas la primera mujer de la historia del país, Dilma. Así que cuando llegó la hora nos fuimos al aeropuerto a esperar nuestro vuelo. Ni más ni menos que 8 horas esperando…. Bueno pero al final llegamos a Santarem.

Aqui estamos esperando


Santarem es una ciudad tranquila. Nos habían comentado que era más segura que el resto de ciudades y que era la puerta de mucho de los trayectos por barco que la gente hacia. No estábamos en el estado de Amazonia, pero Pará (el estado de Santarem) se considera también Amazonia. El puerto está muy concurrido ya que para llegar aquí o se accede en vuelo o en barco. Hace casi 50 años el estado brasileño empezó a construir la carretera transamazónica, pero aún hoy día es un proyecto sin acabar.

Santarem nos gustó, aunque hubiera estado mejor si no se notara tanto el calor asfixiante que notamos al llegar aquí. La temperatura había subido más y la humedad también. Como ellos dicen, estábamos ya en amazonas y eso se nota. Es una ciudad activa, tranquila y donde el trabajo en el puerto es de lo más peculiar. Gente que sube de los barcos atracados en el Amazonas, cargadores de bananas, y familias enteras buscando un hueco en el barco. Santarem nos había dado un poco de paz, pero nos hablaban tanto de un pueblecito a 20km que se llamaba Alter do Chao que decidimos comprar los pasajes para nuestra aventura en barco por el Amazonas para ir a visitar este pueblecito. Así que dejamos atrás Santarem, donde el río Amazonas y el río Tapajós se unen.



 



viernes, 19 de noviembre de 2010

Fortaleza: Canoa Quebrada (27/10/10)

Canoa Quebrada está a unas 6h de la ciudad de Fortaleza, pero no tiene nada que ver. Dicen de ella que es el refugio de la población hippie del lugar y es bastante cierto. Se escucha música de Bob Marley y su calle principal, llamada Calle Brooklyn, se llena de paraditas y gente sin preocupaciones a partir de las 7 de la tarde.
Acantilados de Canoa Quebrada
No es una negrita, es la Sara con la piel a no poder más de color!

Llegamos a Canoa Quebrada después de un viaje de noche en autobús, para no variar, en el cual conocimos a Elisabeth, una maña residente en Barcelona y escritora que llevaba un año viajando y estaba en la recta final de su viaje. A las 6 de la mañana nos pusimos a buscar alojamiento y finalmente nos quedamos los tres en una posadita con habitaciones en altura donde veíamos el mar cada mañana que nos levantábamos ( y la verdad que muy barato: 35 reales por pareja = 15€) .


 


Fotos arriba: Chicos haciendo capoeira en la playa.
Foto: No es un modelo es Ami!!! .... como me haces esto Sara!

Este pueblecito es muy tranquilo, y la verdad es que lo necesitábamos. Ciertos días del año, en sus playas, las comunidades hippies encienden fogatas y hacen grandes fiestas. Sus pequeños acantilados rojos, separan al pueblo de la playa y le dan a la playa un aire de refugio. Nos pasamos dos días relajándonos y andando por la playa. Teníamos que coger fuerzas para seguir nuestro viaje.


Natal II: Volvemos a Natal

Llegamos nuevamente a Natal y quedamos con Fabio y Patricia. Por si alguien no recuerda son unos amigos de la chica de Natal (Emili de CS) que nos alojó 3 días atrás. Y a partir de ahora también amigos nuestros.


Fue curioso porque quedamos con ellos en un shopping y estaban comprando adornos de Navidad. En octubre con una calor que te mueres y comprando cosas de navidad al lado de los bañadores…. Es un poco raro pero Brasil es así. De hecho, les ayudamos a montar su primer árbol de Navidad!! Que a la vez, también era nuestro primer árbol Brasileiro del 2010.



Habíamos vuelto a Natal aceptando la invitación de quedarnos en su casa y disfrutar más de la ciudad. Fabio está haciendo el doctorado de Biología y Patricia, a parte de seguir estudiando, es presentadora y reportera de TV. Con ellos hablamos de muchos temas muy interesantes como el día a día del brasileño, los prejuicios del pueblo brasileño y de su historia como país. Ambos conocen muy bien su país y sobretodo Natal y eso nos encanta. Con ellos aprendimos mucho más sobre este país. A pesar de estar ocupados con su día a día, pudimos visitar el fuerte de Natal y la ciudad en coche. Patricia es una estupenda historiadora y nos explicó muchas historias del fuerte de Natal y de la propia ciudad. Y por cierto: Nos prepararon un desayuno muy bueno!!!






También ellos son una pareja muy interesada en Europa por lo que pasamos horas hablando de ambas culturas y de las diferencias y parecidos. Disfrutamos de la playa y pasamos dos días muy agradables, pero teníamos que seguir el viaje hacia Fortaleza. Nuestro próximo destino era Canoa Quebrada.






jueves, 11 de noviembre de 2010

Natal I : Natal y Praia da Pipa

Nuestra llegada a Natal fue tranquila. Llegamos desde Olinda por el día. Sabíamos que teníamos alojamiento donde dormir, y eso siempre tranquiliza. La verdad es que teníamos ganas de llegar. Quizá porque Edu, el brother, nos había hablado mucho de ella y teníamos ganas de ver y comparar.


Emili y Sara desayunando
Natal es la ciudad del Sol, del mar azul y como no de la Navidad ya que NATAL significa Navidad en portugués. Al llegar a la ciudad contactamos con Emily, la chica que nos acogió durante dos días en su casa y de seguida fuimos para su “morada” como ellos dicen. Emily es una chica muy simpática y agradable pero la pena es que no pudimos disfrutar mucho de ella ya que trabajaba y estudiaba y al día siguiente tenía un examen importante. Lo que es de agradecer es que nos acogiera con lo atareada que iba. Ese mismo día conocimos también a Fabio y Patricia ( amigos de Emily ), de los que más adelante haremos referencia.

Playa de Ponta Negra

Al día siguiente, jueves, decidimos ir a la playa de Ponte Negra, famosa en Natal. Ponta Negra es una playa y un barrio, diferente. Su playa larga, turística y cristalina es realmente bonita, quizá de aquí que al fondo veamos los grandes resorts que han sabido sacarle partido. Igualmente, es una playa limpia, plana y tranquila, con algunas zonas de rocas con piscinas naturales. Fue un día tranquilo paseando por casi los 15km de playa. Hay que decir que el sol picó, tanto que el dolor de cabeza que teníamos era importante, aunque eso no impidió que saliéramos a hacer unas cervezas a la playa (también a Ponta Negra) con nuestros amigos de Natal.

Como siempre nos lo pasamos genial, tanto que esa misma noche teníamos una invitación de Fabio y Patricia para volver a Natal, cosa que hicimos. Cuando nos despedimos de Emili al día siguiente cogimos un bus para Praia da Pipa, un pueblecito a una hora y media de Natal que nos habían dicho que era especial.



Fotos: Disfrutando de Ponta Negra





Amigos de la playa
Llegamos a Praia da Pipa entre cocoteros y caminos de tierra. Es una especie de pueblecito de playa semi hippie con una parte de mucho turismo argentino y de dinero y otra parte puramente de pueblo, todo enmarcado en unas playas muy bonitas y sobre todo, con una bahía llamada bahía de los golfinhos (bahía de los delfines), y que no sabéis porque? La verdad es que en este pueblecito tuvimos mucha suerte ya que estuvimos en un hotel con piscina, con un desayuno impresionante y con una habitación de hotel estupenda por un precio de pousada barata! (creo que por pena! Jajajaja). Además, en el primer desayuno, unos monos salvajes estuvieron desayunando con nosotros en la terraza del bar donde estábamos almorzando. Fue una experiencia ver a los monillos pequeños (el padre, la madre y el hijo) acercándose para que les dieras frutas!!

Praia da Pipa es una playa con un encanto especial. Es un pueblo de tierra roja y calles empedradas. Las playas son largas, de arena fina y solitarias, y caminar por ellas es un gustazo. Lo que teníamos que ir al tanto era con las variaciones de la marea ya que en un par de horas la marea podía subir tanto que resultaba imposible salir de una cala. Tanto es que por las mañanas la vista de la playa es totalmente diferente a la tarde. Por las mañanas encuentras a las familias disfrutando de la playa con marea baja, barcos atracados y bebiendo en los bares que aprovechan la tierra que deja el mar, mientras que por la tarde encontramos grandes olas y el mar a pie de calle. Sin embargo, lo más destacable de Praia da Pipa son los delfines.

      Fotos: Barco atascado por la marea y gente disfrutando de la playa

Nos habían dicho que se veían delfines en un trozo de la playa y allá fuimos. Eran las 9,30 de la mañana y nos metimos en el mar. Estábamos prácticamente solos, pero de repente: delfines nadando a unos metros de nosotros!!! La verdad es que es una experiencia y una sensación diferente. Son todo un espectáculo. Nos quedamos más rato y no paraban de salir a respirar y creemos que a chafardear a ver quien había nadando. Los delfines no te tocan ni se acercan demasiado, pero para nosotros tener a un delfín en libertad a unos 10 metros es una pasada! Tanto que al día siguiente repetimos y allí estaban de nuevo. Maravilloso!!!




A parte de esta experiencia con delfines, que nos encantó, en Praia da Pipa disfrutamos también de la piscina del hotel y del pueblo. Del ambiente nocturno lleno de farolillos en los bares y de gente disfrutando de la gastronomía del lugar. A los dos días volvimos a Natal para seguir subiendo por la costa, pero no antes sin pasar por casa de Fabio y Patricia (Natal) que muy amablemente nos habían invitado a ver la ciudad durante el domingo y a pasar la noche en su casa. Pero eso en la siguiente entrada.

martes, 9 de noviembre de 2010

Recife y Olinda (17/10/2010)


Seguimos subiendo por la costa Brasileña y llegamos a Recife. Recife es una capital de grandes edificios. Para que nos entendamos, es un Benidorm multiplicado por 10. La verdad es que notamos el nivel adquisitivo de la gente de Recife, la cual vive en grandes edificios al lado del paseo marítimo. No hace falta notarlo, simplemente mirar. Aunque no todo esto es Recife, en la parte antigua y el puerto también vive la clase más humilde de Recife en casas normales.

Después de alojarnos en un hostel de juventud en segunda línea de playa, nos fuimos a disfrutar de ella. Nos sorprendió ver un cartel de “cuidado ataque de tiburones”. Algunos dicen que los ciudadanos de Recife no se mojan más que los pies, pero la verdad es que había gente disfrutando del mar algo más allá de la orilla. Más tarde nos explicaron que una empresa de Recife había abocado residuos al mar de forma ilegal y los tiburones habían acudido en masa. Y hace un par de años hubo ataques serios a surfistas y a algún niño. Ahora parecía que el tema estaba más controlado. Pero más vale prevenir.
 



 
La parte vieja de Recife, a nuestro parecer, no tiene mucho interés. Es verdad que Recife está formada por diferentes islotes y bordeada y unida por muchos puentes, los cuales le da su encanto (dicen que la ciudad es mucho más bonita verla desde un barco) y son agradables de conocer siempre que no haga un calor infernal como el que hace en octubre por las calles de Recife y el cual padecimos nosotros. Como íbamos diciendo, Recife no nos pareció que tuviera ningún interés arquitectónico, aunque si una vista del mar muy linda.


Sara y Ami en la catedral de Recife, casco antiguo.

 Después de descansar dos días en Recife fuimos a Olinda en un onibus de línea normal ya que se encuentra a 30 min de bus. Olinda es una ciudad también costera que dicen que es la hermana pequeña de Recife pero cuando llegamos allí, no sabemos quién se inventó eso de la hermana pequeña de Recife, porque no tiene nada que ver. Olinda es preciosa, con sus casas bajas, sus calles empedradas, sus iglesias (muchísimas por metro cuadrado) y sobretodo por su Plaza da Sé, llena de artesanos desde la que se tiene una vista de Recife y de Olinda durante el atardecer. Como las playas de Olinda no son muy accesibles para el baño, ya que tienen un dique natural que aprovechan los pescadores muy bien, decidimos rentabilizar el hostel de juventud y su piscina.




Atardecer de Recife desde Olinda

 Fotos: Plaza da Sé de Olinda y Sara (foto de al lado)

En este hostel de la cadena HI (hay por todo el mundo), nos dejaron una habitación de 4 para nosotros solos. El hostel tiene piscina (como ya hemos dicho!) y una zona al aire libre muy agradable con hamacas, por lo que conocimos a mucha gente, como a un chico chileno (David) que estaba viajando por Sudamérica en bicicleta, a Jose (un hombre peruano pero residente en Paris) que visitaba Brasil por segunda o tercera vez y una pareja Uruguaya, Cecilia y Tabaré, muy agradables y simpáticos con los que nos agradó conversar y nos apenó despedirnos.


Después de disfrutar de Olinda menos de lo que nos hubiera gustado decidimos seguir nuestro viaje hacia Natal, ya que nos esperaban personas brasileñas para alojarnos y teníamos ganas de llegar a esta ciudad.


domingo, 7 de noviembre de 2010

Mis sandalias planas de Salvador de Bahia

Esta es una entrada especial y personal. Es un espacio que representa algo muy especial de este viaje. Existe una canción de Jorge Drexler (Todo se transforma) que refleja muy bien lo que Ami y yo pensamos de la vida. La vida es tan simple como uno quiera que sea. Las personas somos quien promovemos tener la vida que tenemos y hay una teoria universal muy bonita que nos ha acompañado durante los preparativos de este viaje: Cada uno da lo que recibe y uno recibe lo que da.

Esta canción ha sido significativa para nosotros, sobretodo con Sonia y Roger que nos han hecho apreciar este principio tan sencillo. Por eso esta entrada se la dedicamos a ellos, y sobretodo mostrandoles mis sandalias planas que compré en Salvador de Bahia y que algun dia volverán a Barcelona.


Sandalias que fueron hechas con las manos ancianas de una mujer brasileña que estaba sentada en un puesto de artesania delante del mercado modelo de Salvador, donde antiguamente vendian a los esclavos de color, y que nos hizo fijarnos en ella para comprarle las sandalias. Mujer que muy agradecida nos regaló un collar de caracolas que llevo colgado con gran cariño.

Aqui os dejamos la canción, solo pedimos que escucheis atentamente la letra, si quereis. Clikar en el enlace para ver: